MARK ROTHKO
EN BUSCA DE LA LUZ





El silencio es tan certero
MR






El 25 de Febrero de 1970 Marcus Rorthkowitz tenía una cita con el vicepresidente de la Galería Marlborough en Nueva York para seleccionar la obra que se comercializaría ahí. Ese mismo día se quitó la vida. Tenía 66 años y 5 meses; pasó la mayor parte de su existencia pintando.


Marck Rothko como se le conocería a partir de que adquirió la nacionalidad americana nació Dvinsk, Letonia el 25 de septiembre de 1903. A los diez años emigra con su familia a Estados Unidos. Markus debió de atravesar en tren todo el país hasta llegar a Portland Oregón, donde lo esperaba su familia. Nunca olvidó este viaje, ni el espacio infinito del paisaje a través de las ventanas; fue lo único que podía comprender. Varias situaciones marcaron la vida del artista: el ostracismo antijudío en Rusia; el haber estudiado a una temprana edad en una escuela judío-ortodoxa; la humillación y segregación al llegar a América debido a su pobreza e incapacidad por hablar inglés y la muerte de su padre a los diez años.

Tocaba la mandolina y el piano de oído; estaba convencido del poder que tiene la música para producir emociones. Dibujaba, pero no tuvo una educación formal dentro del arte. Durante algún tiempo estudió leyes en Yale, donde tenía una beca, pero lo dejó debido a las tendencias antisemitas de la institución. Fue durante este periodo que después de visitar a un amigo que estaba pintando un desnudo declaró: “esta es la vida para mi”. A partir de entonces se dedicaría a dar clases de pintura, pero sobretodo a pintar. Después de cada separación, tuvo dos esposas, sufre de episodios de depresión e hipocondría, que lo llevan al aislamiento y al trabajo intenso. Pintó tenazmente durante toda su vida: “pintar es un lenguaje natural como cantar o hablar… un método que deja un registro visible de nuestra experiencia, visual o imaginativa, coloreada por nuestros sentimientos y reacciones y que indica con la misma simplicidad y es tan directa como cantar o hablar”.

Rothko recorrió un largo camino para llegar a la abstracción “mi arte es abstracto, vive y respira” . Pasando por el surrealismo, el dibujo automático y el expresionismo abstracto Rothko encontró la claridad en una pintura, sobria y mística; reflexiva y austera. James E. B. Breslin, biógrafo de Rothko, habla de cómo los pintores desarrollan un estilo distintivo “signature style” una imagen tan identificable que el pintor no tiene que firmar su obra para saber de su autoría. Cuando se observan dos franjas desiguales una amarilla la otra naranja sobre un naranja que roza el rojo, casi formando dos rectángulos con las orillas difuminadas y debajo de la franja naranja corre otra prácticamente del mismo tono que es el fondo del cuadro, con el que casi llega a confundirse; se sabe que se está frente a un Rothko. De formas simples, planas y frontales, la paleta del artista se limita, por un tiempo, a colores cálidos. En 1964, abandona el color. impresionando a los espectadores con sus cuadros, Black on Black. Sería demasiado simple ver en estos cuadros la enfermedad y la depresión; más bien es una búsqueda a lo que él llamaba la luz interna. En el cuadro No. 2 utilizó el negro como un medio para expresar la luz en todos sus matices y cambios. El cuadro es predominantemente oscuro, pero hay tonos de negro, dos o más, en el centro es casi un espejo. En el borde se refleja la textura aterciopelada de la tela. Es una confrontación; es la ausencia.

Al final de su vida se aleja de las palabras, no le gusta explicar su trabajo: “el silencio es tan certero” menciona. No deja explicaciones, sólo un cúmulo de obra que explica su vida, pasiones y miedos.