Historias de una casa de alquiler en La Habana
Marisela Dominguez Mena

Una historia muy sabrosa 

Lo que se encuentra uno en las redes. Tal cual la encontré:

Capítulo 6: Regina y Manuel
Esta es una historia real que aconteció en la casa en el 2010 y que muchos clientes y amigos me han oído narrar porque sintetiza la esencia de cómo muchos de los turistas que llegan a Cuba terminan enredando su vida para siempre con un cubano o cubana, creándose amores difíciles e incomprendidos y más que nada irracionales incluso para los mismo europeos. He visto muchas, pero muchas parejas como estas en 20 años, pero los protagonistas de la historia representan sin duda lo más clásico y el más duro contraste entre una europea intelectual y fina y un cubano natural del campo sin más formación que su bendita condición de buen amante cubano. Aquí tienen la historia de REGINA Y MANUEL.

Regina y Manuel llegaron a la casa un martes al mediodia a finales de noviembre, en una fresca mañana otoñal y a primera vista parecían la típica pareja formada por una turista francesa ella, con un jinetreo cubano, algo muy cotidiano en estas casa de alquiler donde abundan las combinaciones mixtas de este tipo.
Regina sometió a la casa y sus habitaciones a una rigurosa inspección, me atormento la cabeza de preguntas secas y cortantes que debían ser contestadas con precisión matemática y que tenían por tema la calidad de los servicios que esperaba recibir incluyendo, medir con su reloj de pulsera el tiempo que demoraba el agua caliente en llegar al baño.
Decidida finalmente a hospedarse en mi casa por 4 dias y luego de tan pedante entrada me abordó con una lista que parecía interminable de preguntas que debí contestar con igual exactitud sobre la ciudad donde estaba y otros servicios que ella necesitaba como el acceso a internet, temas que realmente podía muy bien no haber sabido. Era tan marcado su aire autoritario, que al terminar el cuestionario, le pregunté 
Me dijo usted que era francesa?, sí, me contesto cortante , de Burdeos,
Lo conoce? Me respondió desde una postura de superioridad europea y respirando profundamente le contesté,
Sí, de oídas, solo conozco de Francia a París, la visite el año pasado y recuerdo con agrado que casi todos los franceses empezaban sus conversaciones con un amable sivou pla o por favor y la terminaba con un merci boucu o muchas gracias adornados de una sonrisa.
Instantáneamente La expresión de su cara se transformó y mirándome fijamente por vez primera a los ojos dio media vuelta y se encerró en sus habitaciones…………….
Regina había llegado a cuba hacia 15 días por la oriental ciudad de Santiago de Cuba y esta era su segunda visita a la isla según supe después. La primera vez un par de años atrás vino con un grupo de amigos franceses con los que estuvo en la internacionalmente conocida playa de Varadero pero una aguda mirada desde el cristal de su autobús le hizo darse cuenta que eso no era Cuba y se prometió a si misma regresar a vivir una aventura en esta tierra.
No sabía ella lo cerca que estaba ese pensamiento de su futuro más cercano. Como diría una amiga hay que tener cuidado con lo que pedimos a Dios no vaya a ser que nos oiga y nos lo conceda. Y eso fue justamente lo que le paso a Regina. Atravesó de una punta a otra el país en coche en busca de una experiencia única,………… de una aventura, y medio perdida en un camino vecinal conoció a Manuel, y ese minuto cambio su vida para siempre.
Con 42 años ella era una mujer ingeniera física que usualmente pasaba 12 horas diarias frente a un ordenador acomodando su tiempo a sus investigaciones y fumando desesperadamente sin contacto alguno con seres humanos durante días. Detener su coche en aquel camino fue darle un giro de 360 grados a la rueda de su suerte
Manuel por su parte no estaba dsipuesto a dejar pasar esa oportunidad
Era un cubano flaco y cetrino quemado por el sol del campo, desencavao y con una maraña de pelos si arreglar como decimos por aquí sin mas atractivo que su gracia natural, esa misma que le permitió desarmar las barreras en que la ríspida francesa había enjaulado su vida.
Se brindó amablemente a enseñarle el camino, y mientras lo hacía valiéndose de su disfraz de ingenuo campesino la condujo hasta su humilde y hospitalaria casa, situada a mitad de la nada y no dejo de hablarle hasta que ella borracha de tanta palabreja extraña, cayó en los brazos de un hombre desconocido pensando que la historia acabaría media hora después de un buen revolcón.
Pero lo que Regina no sabía ni sus investigaciones de física nunca le hicieron sospechar era lo que un amante cubano podía hacer cuando se lo proponía………………!!!!!!!!!!!!!!
Manuel la trabajó fino “según su propia expresión “
Le hizo el amor de tantas formas y con tanto cuido que la convirtió en la mujer mas hermosa y deseada de la tierra y por primera vez en muchos años Regina se sintió conectada a otro ser humano, sensación que desconcocia por completo porque nace de los sentimientos, área donde la física teórica, que era todo su universo, no ha logrado penetrar.
La receta de Manuel destacaba por su simpleza: Trátala con respeto y llévala desde la cama al cielo señito, me confesó días después en medio de un café en uno de los escaso s minutos en que logro escapársele del cuarto para saborear un sorbito entre cigarro y cigarro.

“La mujer que yo trate así me lo dará toitico” y esa era toda su sabiduría, su estrategia y su táctica, y no se equivocaba en absoluto.
Rendida a los encantos de aquel amante feo y mañosos Regina estaba atrapada y no sabia ni quería aprender cómo salir de él, así que decidió llevárselo a través de Cuba, de un sitio a otro, pensando que el cambio de ciudades la haría retomar su poder de antaño, pero Manuel tenía mucho en juego y cada uno de los 5 días que le quedaban con Regina en la Habana hasta la partida de ella para Francia eran un momento decisivo en su estrategia de amor…….
Los otros matrimonios que compartían la casa se asombraban cada dia al verlos despertar y coincidir con ellos en el comedor para el desayuno
Despeinados y cansados con los cuerpos marcados por las noches de sexo y las charlas sin fin que Manuel soportaba sin una queja, la nueva Regina amanecía cada dia enseñándoles a todos con orgullo que ella había logrado conectar con otro ser humabo y ahora era una mujer capaz de tener una relación y ser feliz.
No le gustaba que le dijeran” la francesa “y nadie podía dirigirse a Manuel, solo a ella, así de difícil era su personalidad. Él era de su propiedad, su hallazgo, su hombre y su tierra conquistada, como siglos antes sus antepasados conquistaron pedazos enteros del mundo para su único disfrute.
Manuel dejo de una persona. Ya era suyo, se convirtió en el hombre de Regina y ella empezó a sonreír………….. y el milagro del sexo repetido y complacido la enseño a pedir las cosas de favor y hasta a dar las gracias .
Dos días antes de regresarse ya no podía y no concebía vivir sin él, así que decidió llevárselo o al menos intentarlo, porque el camino a transitar para que un cubano llegue a Francia es largo y muy pero que muy enmaranñado para la despeinada cabeza de Regina, que furiosa tropezaba con la red de papeles que debía buscar y preparar para llevarse con ella a su Manuel.
Así que decidió casarse, que para eso está la sagrada institución del matrimonio en el siglo 21, para que los locos la usen ya que los enamorados se niegan a hacerlo por la creencia generalizada de que el matrimonio es la tumba del amor.
Asi salió Regina finalmente para el aeropuerto, dejando todos los papeles presentados para su boda con Manuel a quien le compro un teléfono celular antes de irse para poderlo llamar solo ella , a cualquier hora, y tener cada segundo su propiedad bajo control.
Para Regina, Cuba no tiene museos ni lugares históricos, Solo un bendito camino donde encontró un hombre sabio que la encanto y con el que quiere vivir cientos de noches de amor como las 15 que disfruto en este viaje. Para Manuel que nunca ha visto un mapa al derecho, ni sabe dónde queda Francia y menos aun Burdeos, Regina es su pasaporte a un futuro mejor.
Con tal angustia metida en el pecho y al darme cuenta del inmenso desafío que significaba la vida de Manuel en Francia y su matrimonio con una persona tan distinta cultural e intelectualmente de el como es Regina, me atrevía a decirle antes de que partieran para el aeropuerto……..
Lo has pensado bien, Que vas a hacer tú en Burdeos!!!!!!!!!!
Y me contestó con la misma sencillez con que lo hacia todo ese guajiro natural.
No se preocupe señito, a las mujeres trátelas con respeto y dale mucho pero mucho sexo, que ellas se encargaran de organizar todo lo demás…………….
Y asi partió de La Habana sonriente, feliz y realizada como mujer, la francesa Regina
Los que la vieron llegar no la conocieron al despedirse, seguía despeinada y medio desnuda pero no le importaba nada porque en Cuba había encontrado su felicidad.
Cuánto tiempo duraría?
Que probabilidades tenia esta relación de sobrevivir?…………
Son preguntas que nadie puede contestar, variantes que la física no puede despejar, pero la tierra caliente de Cuba había logrado dar fruto a una nueva pareja Regina y Manuel.