Goya en un tapiz. El valor de las obras de arte





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Quince mil setecientos setenta y seis euros, más costos de envío desde Madrid, cuesta un tapiz de Goya. Esto lo sé porque pedí un presupuesto a la Real Fábrica de Tapices. El tapiz mide 85.5 x 110.5, es de algodón, lana española y seda natural. La técnica es de ejecución manual, tejido en telar de alto lizo. El proceso de tintura de la lana y la seda se lleva a cabo en el laboratorio de Tintes de la Real Fábrica de Tapices. Un tesoro heredado del siglo XVIII.

El proceso para adquirirlo es muy simple: se solicita una cotización y se indican las medidas.

El valor del tapiz está en su historia (del artista y de la fábrica), materiales, manufactura; en las manos artesanas que le dan forma. Este tapiz tomaría siete meses en producirse. Es como un cuadro, pero tejido, que cuelga sobre las paredes; también se puede poner en el suelo. Era para dar calor a las estancias.

El quitasol, de Goya se compone de la urdimbre (el esqueleto del tapiz) donde se calca (con tinta china) el dibujo. Después se escogen los hilos de colores, que se ponen en canillas. El pincel son las canillas, los hilos de color que se envuelven en una especie de trozos de madera; el tejido se hace con un espejo donde se ve cómo va quedando. Cabe mencionar que los hilos se tiñen dentro del recinto. Establecida en la Real Fábrica desde 1760, la Sala de Tintes continúa utilizando la tradicional técnica de teñido manual, combinada con tecnología moderna. En un tapiz como El quitasol trabajan entre cuatro y cinco artesanos que tardan un mes en hacer un total de cinco centímetros.

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El diseño, claro, es de Goya. La escena representada es costumbrista. Dos figuras: una joven vestida a la francesa y su cortejo (acompañantes de las mujeres casadas de clase alta) son los protagonistas. La profundidad del entorno se logra mediante la silueta del árbol a la derecha y el paisaje esquemático como fondo. Ella coquetea; los colores primarios y brillantes predominan. El perro en la falda representa fidelidad. Goya siempre narra historias.



Francisco de Goya (1746-1828) realizó 142 cartones preparatorios para tapices. El cartón, que en realidad es un óleo, formó parte de la serie destinada a la decoración del comedor del infante Carlos, entonces Príncipe de Asturias. Por cierto, Goya cobró 8 mil reales (monedas de plata de la época) por los cartones.

La manufactura de la Real Fábrica de Tapices cuenta con 300 años de historia. Actualmente, esta institución única en el mundo, sigue conservado la producción artesanal de alfombras, tapices y reposteros, además de la importante labor de conservación del patrimonio textil español.

Hablando del valor del arte, el óleo de Goya La letra con sangre entra fue adquirido en 2006 por la sociedad inglesa Dougall Arts Limited por 850 mil euros; sólo unos meses después, en 2008, el Gobierno de Marcelino Iglesias lo adquirió por 2.5 millones de euros. ¿Vale el arte lo que cuesta?

Hegel sostiene que “el arte es una forma particular bajo la cual el espíritu se manifiesta”. Hoy consuela que, al menos de lejos y en fotografías, podamos ser testigos y dueños de un atisbo del espíritu manifiesto de los grandes. En este caso, Francisco de Goya.

Anitzel Díaz
Publicado en La Jornada Semanal