Cartas de amor desde Cuba






Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos. Julio Cortázar

El amor está en lo cotidiano. En el día, día. En los minutos que pasa una madre preocupada por sus hijos. En el café de la mañana. En la mirada de un niño.

Conocí a Liudmila en el portal de su casa en una ciudad del centro de Cuba llamada Sancti Spiritus. Su espacio lleno de arte y letras refleja quién es ella. Una mujer que ama la literatura y la cultura. Que ha aportado a su comunidad no solo esperanza y amor, sino una historia antropológica de quiénes son. Su madre, su hija y su ciudad se reflejan en ella. En su poesías. En los concursos que realiza desde los noventas de cartas de amor.

Al final de nuestro encuentro me regaló un grabado que claro tenía que ser de un corazón.



Esta es su historia y la de su ciudad,


“Yo nunca pensé cuando puse ese cartel en la puerta en el lejano 94 que eso iba a ser importante”.

“En un principio solamente escribía cartas de amor para provocar un poco a la comunidad que en pleno período especial estaba como dormida. Me di cuenta de que necesitaba un poquito de comunicación en medio de tanta crisis”.


Fuera de todo concepto moral entre otras cosas porque la moralidad es relativa y discutible. A veces uno mirando a los ojos es incapaz de decir lo que siente. Es que hay algo de mágico en las cartas e inconfesable.Qué poema puedo describirte, qué señal más clara que esta de verte, hablarte.

“Comenzamos a hacer las intervenciones públicas, creamos las postales y las cartas y colgamos un cartel casi humorístico que decía: “Se escriben cartas de amor a cualquier hora. Cartas de negocios y cartas de suicidas de ocho a tres de la tarde”.

“Fue un suceso que causó revuelo en la ciudad. Empezaron a tocar mi puerta y a preguntar, nunca esperé esa repercusión, comenta la poetisa. Todavía llegan a buscar postales o con encargos de misivas, sobre todo en febrero”.

Ausencia de luz agua que multiplica las formas, vuelves de otra realidad para encontrar nuevamente el sendero. Pregunto tu sexo a la mujer que recoge los caracoles. La clarividente me ha dicho. Es niña y pasa cuidadosa su paño blanco sobre mi vientre. Canta Osana, Osana en el cielo. Muero y resucito en esa pequeña estancia.

“Cuando escuchas las cosas increíbles que le pasan a la gente y los sentimientos que tiene. Los sueños. El miedo. Tú te alimentas de eso como un vampiro”.



Querido Carlos:

Es como si el tiempo no hubiera pasado. Como si estuviéramos detenidos en el instante en que nos conocimos. En que conversamos por primera vez. Lo único que quiero es que confíes en mi, yo necesito sacar de ti toda esa inseguridad. Esa posible desilusión.No hay porque desanimarse la vida es una constante sorpresa. Yo no te escogí. Uno no puede escoger el sol que lo va a alumbrar, ni la lluvia que lo mojará una tarde cualquiera…

“La palabra escrita está ahí. Tú puedes doblarla guardarla con tus cosas sagradas”.

Carta tardía para un fallido amor
Paulo,Temo hacerme daño al revolver estas letras, ya palabras, que a ti me digo. Pues ya no estas para siempre y al papel no le duele.
Vuela el polvo y el tiempo como él se hace impreciso y brumoso. Detalles te brindo después de casi cuarenta años de presente recuerdo.

“En algún momento dejó de ser un proyecto solamente, se fue haciendo un lugar para la poesía, la trova y el teatro. Hace cinco años, decidí entonces poner unas sillas y un piano profesional para hacer conciertos y talleres”.

“Surgió entonces el Centro Cultural Alternativo Escribanía Dollz, donde desarrollamos actividades generadas por la comunidad según sus propios intereses de manera independiente a las instituciones culturales, pero insertado en todos los eventos que organicen”, agrega.


Querido Piter,

Espero que al recibo de estas cortas pero cariñosas líneas te encuentres bien. Yo bien.Ahora te escribo con un muchacho que va para allá y vino a verme. Dice que estoy muy linda. Si me pudieras ver te morirías de envidia. Mi marido me ha comprado tres cadenas de oro y muchos pulsos. La cara que pondrá la china cuando me vea…Pero la verdad Pedrito lo que yo quisiera es contar los kilos para comprar cerveza y fumar contigo aquellos cigarros populares…



Él guarda la carta en un nicho. Un artista que le ha dado su lugar.

“La gente tiene mucha esperanza y que la gente tiene mucha pasión y que cuando yo hago esas intervenciones públicas que hago en la puerta de mi casa, me llenan de regocijo, de alegría ver cómo viene la gente a escribir su carta”. Liudmila Quincoses

Hoy la convocatoria es internacional





Anitzel Díaz