Amor en los tiempos del Covid




Esta no es una historia estridente, fantástica o fantasiosa.


Es una historia anclada en el arraigo de la costumbre.

En el día a día que se repite como cuentas de un rosario.


Donde cada uno, cada día, da muestras de un amor que se consume dentro de cuatro paredes de una casa, de una familia. de un país, de un miedo.


Siete de la mañana, ocho, nueve y diez.


Van apareciendo cada uno. Siempre lo primero café. Al menos para mi de él.


Otros hacen licuados, toman jugo. Té.

Desayuno ya pasamos por huevos, quesadillas, hot cakes, galletas. Cereal. Ya lo que sea.


Es el día ...


Zombis cada uno abre la computadora. Dos a trabajar, dos a estudiar. Se oyen pasos arrastrando unas chanclas por la escalera.


Me he dado cuenta que llevo la misma ropa que ayer, antier, antes de antier ¿Qué día es hoy?


Amor es que traigan el café a la cama cada mañana. Pienso.

¿Medito o no? Tengo mucho trabajo. Las novedades se juntan las noticias más. Sobretodo si son malas, sobretodo si son falsas.

Es pintar sin color blanco porque ya no hay.

Tengo que ver, es más fácil que escuchar, el sonsonete de la conferencia diaria.

¿Qué se dirá de nuevo? Nada. Nunca hay nada nuevo. Bueno sí casos, muertes, es un conteo morboso que lleva el mundo desde que comenzó esto.

Amor es que te pregunte alguien, aunque sea de lejos, con un grito si estás bien hoy. Alguien se acordó de ti.

Se oyen teclas, voces, música.


Amor es que alguien, aunque sea yo, pregunte ¿qué quieren comer hoy? ¿Qué tal que hacemos pan?



Si también hago pan ahora, además de meditar, además de mi curso de historia del arte. Además de la Kabbalah. Sí todo eso soy y hago yo ahora.

Y te cierran la ventana del baño, porque está muy cerca de esos vecinos que todavía hoy 38 días después no se quedan en casa. No sea que el virus vuele y entre. 

Amor es que alguien entré y a pesar de que no te has bañado ¿desde cuándo? Te de un abrazo y evite darte un beso en la boca. No vaya a ser…

Y de repente se oye una risa. Una clase de zumba. Sí también hacemos ejercicio. Seguimos todas las recomendaciones para no volvernos locos.

Amor es que alguien salga a tirar la basura, con un tapabocas confeccionado de sobras de telas y una botella de plástico que cubre más.

Y se escucha música, cuatro tipos distintos y una banda fuera. No puedo ver quiénes, cuántos, cómo son pero los escucho.


Amor hoy, es ese calor en una cama. Ese suspiro a media noche. Ese tocar con la mirada. Ese sexo robado en entretiempos. Esa cerveza, que se arriesgó la vida para conseguir, esa mirada constante de preocupación.

Amor es que se te vea sin mirarte. Se te conozca sin palabras. Se te acepte por que sí.


Amor es pasar un trapeador, lavar los platos, tender una cama. Aunque sea con todas las quejas que corresponden.

Amor es estar contigo, con ustedes, con esta familia, en esta casa, en esta colonia, en este estado, en este país. Esperando.


Amor es aguantar, aunque sea chistando, esa mala cara. Ese dolor, esa queja, ese hartazgo. Es ver películas que no quieres ver, o que igual y sí. Es buscar, es encontrar.


Es aprender anatomía o antropología cristiana, aunque no te interese para nada. Física, Química.

Es escuchar una fiesta virtual de jóvenes que mueren por salir, por ser. Por estar.

Es alegrarte por una flor. Hace cuánto no florecía la flor de mayo. Cuántos mayos. Hoy está preciosa.


Es que un colibrí se pose frente a ti, y sí, te mire. Es que un gato haya adoptado tu patio, a pesar de la perra siempre vigilante que defiende su espacio.


Es recuperar ese patio donde hace años no ibas. Es querer aire. Es dar un respiro hondo y largo. Es cerrar los ojos y viajar.

Encontrar amigos donde no sabías que estaban. Extrañar a los que no aparecen. Sentir soledad acompañada.


Amor es que después de ............ días juntos sin separarnos todavía te contesten sí, Tatis.. con todo el cariño que el apodo tiene.

Es que cuando no puedes más, cuando siente que te doblas, alguien tome la delantera y siga jalando. Porque aquí estamos. Aquí seguimos. Nos hemos quedado en casa.

Y reír y bailar y beber y soñar y gritar y dar vueltas y soñar, soñar y soñar y soñar.

Es la costumbre que nos amalgama.

Amor es lo cotidiano. Es hoy, es aquí. Eso es el amor en los tiempos del Covid.